Mi primera reacción fue de risa:

El grupo del Partido del Trabajo (PT) en la Cámara de Diputados propuso establecer la obligación a fabricantes de botanas y refrescos de incluir en el empaque o envase de sus productos la leyenda “El consumo de este producto puede generar obesidad”.

Pero pensándolo bien, lo de risa en realidad no es lo estúpido que pueda sonar una ley para declarar algo tan obvio, sino el hecho de que probablemente tengan razón. Si hay gente a la que hay que decirle que tiene que quitarle la cubierta al rastrillo para que funcione, tal vez haya gente a la que necesitemos decirle que si come fritanga y media corre el riesgo de engordar.

Ahora, hay que ver cómo se recibe la propuesta, porque:

  • La comida chatarra no es adictiva, como en el caso de los cigarrillos. En Estados Unidos se trató de demandar a Mcdonalds, argumentando una “adicción”. Sobre decir que el caso se resolvió a favor de la compañía. Claro que a raíz del incidente, McDonalds lanzó su línea de comida Saludable.
  • En esta época en que estamos siendo bombardeados con productos “light” y “vida saludable” en que enseñar el esqueleto está de moda, ¿Cuál será el impacto económico para las empresas de una imposición como esta?
  • ¿No debería más bien de educarse a la población al respecto? Tal vez se busca una combinación, como en el caso de los cigarrillos, en que, aunado a los letreros en las cajetillas, se enseña en las escuelas los riesgos de fumar. Sin embargo, me cuesta trabajo creer que haya gente que no sepa que si come demasiado de cualquier cosa, corre el riesgo de engordar. Me parece que es una responsabilidad de los padres de familia cuidar la ingesta diaria de nutrientes / calorías de sus hijos – y la suya propia.
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