Había olvidado “mudar” este hallazgo: Un sitio con montones de ilusiones visuales, muy entretenido pero dudo que sea muy saludable para la vista.
Había olvidado “mudar” este hallazgo: Un sitio con montones de ilusiones visuales, muy entretenido pero dudo que sea muy saludable para la vista.
“Low Morale“, creación de Laith Bahrani, consiste en una serie de animaciones sobre un individuo y su diario esfuerzo por no sobrevivir a su trabajo. Bahrani también ha creado un “video” animando la versión acústica de la canción “Creep” de Radiohead, un favorito de su servidora, el cual es altamente recomendable.
Lo malo de recibir e-mails conteniendo graciosas animaciones, divertidas imágenes y videos increíbles es que rara vez quien te los envia anota de dónde los sacó. Este es el caso de unas cuantas animaciones que anduvieron “rodando” por ahí, hechas por el prolífico Bruno Bozzeto, entre ellos una muy popular sobre las “Olimpiadas” con el personaje “Mr. Otto”.
¿Por qué llegamos al punto en el que tenemos que inventar palabras o términos nuevos para no ofender a otras personas con aquellos que existían previamente? ¿Por qué debemos llamarle afro-americano a un individuo cuya familia, desde 1800 vive en Estados Unidos? ¿Por qué tenemos que decir “personas con capacidades diferentes” a los discapacitados? (¿No llegará el momento en que se den cuenta de que este término ofende a las personas que pueden usar todas sus extremidades y ver con ambos ojos, hablar y escuchar perfectamente y razonar dentro de los límites de la mediocre normalidad? ¿Cómo nos llamaran entonces a los que no tenemos capacidades “diferentes”? ¿Llegará el día en que se den cuenta de que la palabra “diferente” tiene connotaciones negativas?).
No sé las respuestas, pero sé que entre los muchos culpables de este remordimiento linguístico que se ha apoderado de los medios de comunicación, se encuentra el “Monitor global del lenguaje”, que soltó esta lista de barbaridades términos “políticamente correctos“. Una última pregunta me asalta: ¿Llegará el día en que se den cuenta de que lo que ofende es el modo y no la palabra?
El ser humano es realmente curioso. Es capaz de volverse insensible a las grandes desgracias que aquejan a la humanidad pero es capaz de tomarle cariño aún a un tubérculo.
La historia de cómo el rábano se gano la simpatía del pueblo por crecer en una situación adversa, es digna de una producción cinematográfica del calibre de “Liberen a Willy” y “Stuart Little”. Pero claro que tenemos que añadir a un niño; porque los seres vivos que superan grandes adversidades no son nada sin esas lindas caritas y todas sus graciosas travesuras… y un tipo malo que resulte que le cortó la cabeza al rábano porque su madrastra lo hacía comer rábanos cuando era pequeño… tendrá que ser un tipo feo y grotesco, para que las travesuras de los niños (porque ya decidí que no basta con uno, es mejor que sea una pandilla que incluya a un gordito tragón) sean mucho más divertidas.
¡Sí, ya puedo verla! “¿Y dónde está el rábano?” o “Mi pobre rabanito”. Un éxito Navideño seguro… ¿Alguien se apunta para financiarla?
Ah, ¡Tenían que ser ranas! otro de esos juegos en que tiene uno que pensarle un poquito para hacer más puntos… si… acabo de darme cuenta de que todos los juegos entran en esa categoría, pero qué le voy a hacer ;)
Para esa persona cuya sola respiración halitosa es suficiente para amargarte el día completo.
¿Qué diablos es un blazer?
Detesto el “mundo de la moda” y sus eufemismos: todas esas palabras que están para nombrar a algo que está “in” hoy y supuestamente “out” mañana, pero en realidad sigue estando “in” pero ya no se llama igual. Y luego es un meter de patas porque salen los gringos con sus “tank tops” y ¿Cómo les llaman en español? No tengo ni idea, pero según yo son camisetas de resaque. Y luego están las “T-shirts”, que no son otra cosa si no camisetas, pero resulta que luego quiere una una camiseta y le dicen que son “tops” ¿Pero que no los “tops” eran los pedazos de tela amarrados alrededor de una – sin mangas ni tirantes? Porque las camisteas de tirantes son “spagetti straps no se qué”. Y ni hablar de los zapatos: zapatillas, chanclas, huaraches, sandalias, botas, botines, plataformas, blah.
He tenido un par de días malos en el trabajo y no he podido evitar murmurar majaderías frente al monitor cada que sucede otro minúsculo de esos irritantes eventos que han plagado la semana. ¿Por fín la estoy perdiendo?