Estoy en contra de que nos dejen poner música en nuestros cubículos. Particularmente porque a mi vecina le gusta Lupillo Rivera. Eso y las constantes visitas del supervisor que habla hasta por los codos, hacen que de pronto me sea urgente que le entreguen su nuevo escritorio, lejos, lejos de mí.

Si le dejo unos audífonos en su escritorio, ¿entenderá el mensaje?

Sí, esta semana laboral ha sido terrible