« Beartato y otros | * | No funciona »
Sentada a la orilla de la cama, con el cabello aún escurriendo, envuelta en la toalla húmeda ya. Tiene prisa, o por lo menos está consciente de que debería darse prisa, porque se le hace tarde para ir a trabajar. Se quedó dormida, como ha venido sucediéndole en los útimos días. Ha tenido problemas para despertar, porque le cuesta trabajo convencerse de que vale la pena hacerlo, aunque solo sea para no defraudar a los demás. Porque tiene una obligación, porque es lo correcto, porque quedarse en la cama durmiendo, solo porque no cree ser capaz de volver a ser felíz algún día, no es una opción. De hecho, mientras contempla sus pies descalzos, arrugados por lo prolongado de la ducha, se pregunta si alguna vez fue felíz. Debe haberlo sido, porque todos lo hemos sido de una forma u otra, con mayor o menor violencia, pero hemos sido felices. De no ser así, no sabríamos lo que es la tristeza. Pero claro, su mente reacciona rápido y se contesta “No necesariamente, porque no he muerto, pero sé que sigo viva” y ¿Cómo lo sabe? Porque aún duele.
Finalmente se convence de que está actuando irracionalmente, de que debe reunir toda su energía para salir adelante, no importa cuánto tarde la vida en volver a ella. Se calza los zapatos, intenta inutilmente utilizar el maquillaje de manera adecuada, toma la bolsa y se dirige a la salida y camina, camina como queriendo lastimar al suelo que pisa.Ya habrá tiempo de determinar a dónde va, lo importante ahora es avanzar… a donde sea.
2 comentarios »
Comentario de Espiro
Julio 23, 2007 @ 8:21 am
Me siento terrible.
RSS de los comentarios de esta entrada. URI para trackback